domingo, 11 de julio de 2010

miércoles, 7 de julio de 2010

domingo, 27 de junio de 2010

viernes, 25 de junio de 2010

Claroscuro

Sexta de la trercera serie de la exposición coreográfica en el TEJ.

jueves, 24 de junio de 2010

Conceptos 3 . 1

La edición de la tercera serie del 23 de junio va a estar un poco más dificil. Paciencia.... Esta fue la primera muestra de la noche.

lunes, 21 de junio de 2010

Cuatro Reflejos

Coreografía Ernesto Torres
Música P.Glass/Clint Marshall


Primer reflejo

Segundo Reflejo

Tercer Reflejo

Cuarto Reflejo

Un suspiro 2.4

domingo, 20 de junio de 2010

Este blog comenzó después de ver un ensayo de la coreografía que se muestra abajo y que me evocó la gran obra de don Alí Chumacero que se puede leer más abajo...
Mucho talento fuerza y belleza en esta generación de bailarines que se prepara en el CUAAD.





sábado, 19 de junio de 2010

Conceptos II .3.



Coreografía: Efrén García
música Julián Carrillo

Conceptos 2. 16 de junio

Coregografía Adriana Lopez
Música Yutaka Minobe

viernes, 18 de junio de 2010

Khronos; Instantes seculares

Coreografía: tania Díaz
Música Yann Tiersen
Serie "Conceptos I"
exposición coreográfica alumnos del CUAAD

En bruto

Coreografía Anahí Bañuelos en la serie "Conceptos I", el 9 de Junio 2010 en el Teatro Experimental de Jalisco.



Taller Coregráfico de la escuela de Artes plásticas de la Universidad de Guadalajara. dirigido por Martha Hickmann y Larisa Gonzalez.

jueves, 17 de junio de 2010

Mar Marmoleado



Conceptos I-4 Mayan Henze

Presentación 9 de junio 2010 Teatro Experimental de Jalisco.
Coreografía: Mayan Henze. música, Philip Glass
(Cámara: CGRO)

sábado, 29 de mayo de 2010

Ensayo 29 Mayo 2010


Responso del peregrino





I
Yo, pecador, a orillas de tus ojos
miro nacer la tempestad.

 


Sumiso dardo, voz en la espesura,
incrédulo desciendo al manantial de gracia;
en tu solar olvida el corazón
su falso testimonio, la serpiente de luz
y aciago fallecer, relámpago vencido
en la límpida zona de laúdes
que a mi maldad desplega tu ternura.

 


Elegida entre todas las mujeres,
al ángelus te anuncias pastora de esplendores
y la alondra de Heráclito se agosta
cuando a tu piel acerca su denuedo.

Oh, cítara del alma, armónica al pesar,
al luto hermana: aíslas en tu efigie
el vértigo camino de Damasco
y sobre el aire dejas la orla del perdón,
como si ungida de piedad sintieras
el aura de mi paso desolado.






María te designo, paloma que insinúa
páramos amorosos y esperanzas,
reina de erguidas arpas y de soberbios nardos;
te miro y el silencio atónito presiente
pudor y languidez, la corona de mirto
llevada a la ribera donde mis pies reposan,
donde te nombro y en la voz flameas
como viento imprevisto que incendiara
la melodía de tu nombre y fuese,
sílaba a sílaba, erigiendo en olas
el muro de mi salvación.

 


Hablo y en la palabra permaneces.
No turbo, si te invoco,
el tranquilo fluir de tu mirada;
bajo la insomne nave tomas el cuerpo emblema
del ser incomparable, la obediencia fugaz
al eco de tu infancia milagrosa,
cuando, juntas las manos sobre el pecho,
limpia de infamia y destrucción
de ti ascendía al mundo la imagen del laurel.

Petrificada estrella, temerosa
frente a la virgen tempestad.


 


II
Aunque a cuchillo caigan nuestros hijos
e impávida del rostro airado baje a ellos
la furia del escarnio; aunque la ira
en signo de expiación señale el fiel de la balanza
y encima de su voz suspenda
el filo de la espada incandescente,
prolonga de tu barro mi linaje
-contrita descendencia secuestrada
en la fúnebre Pathmos, isla mía-
mientras mi lengua en su aflicción te nombra
la primogénita del alma.


Ofensa y bienestar serán la compañía
de nuestro persistir sentados a la mesa,
plática y plática en los labios niños.
Mas un día el murmullo cederá
al arcángel que todo inmoviliza;
un hálito de sueño llenará las alcobas
y cerca del café la espumeante sábana
dirá con su oleaje: "Aquí reposa
en paz quien bien moría".


(Bajo la inerme noche, nada
dominará el turbio fragor
de las beatas, como acordes:
"Ruega por él, ruega por él...")

En ti mis ojos dejarán su mundo,
a tu llorar confiados:
llamas, ceniza, música y un mar embravecido
al fin recobrarán su aureola,
y con tu mano arrojarás la tierra,
polvo eres triunfal sobre el despojo ciego,
júbilo ni penumbra, mudo frente al amor.

 

Óleo en los labios llevarás mi angustia
como a Edipo su báculo filial lo conducía
por la invencible noche;
hermosa cruzarás mi derrotado himno
y no podré invocarte, no podré
ni contemplar el duelo de tu rostro,
purísima y transida, arca, paloma, lápida y laurel.
Regresarás a casa, y si alguien te pregunta,
nada responderás: sólo tus ojos
reflejarán la tempestad.

III
Ruega por mí y mi impía estirpe, ruega
a la hora solemne de la hora
el día de estupor en Josafat,
cuando el juicio de Dios levante su dominio
sobre el gélido valle y lo ilumine
de soledad y mármoles aullantes.



Tiempo de recordar las noches y los días,
la distensión del alma: todo petrificado
en su orfandad, cordero fidelísimo
e inmóvil en su cima, transcurriendo
por un inerte imperio de sollozos,
lejos de vanidad de vanidades:


Acaso entonces alce la nostalgia
horror y olvidos, porque acaso
el reino de la dicha sólo sea
tocar, oír, oler, gustar y ver
el despeño de la esperanza.

Sola comprenderás mi fe desvanecida,
el pavor de mirar siempre el vacío
y gemirás amarga cuando sientas que eres
cristiana sepultura de mi desolación.

 

Fiesta de Pascua, en el desierto inmenso
añorarás la tempestad.

Alí Chumacero.